Compartiendo Alegría

 

Este mes de agosto un grupo de 8 jóvenes de distintas localidades de los SSCC de España nos hemos embarcado en la aventura del voluntariado internacional de la India.

Hemos estado en todo momento acompañados por el hermano Marco Giordimaina SSCC y Alicia Monjas. Previamente hemos recibido formación para poder ir con el corazón bien abierto y con ganas de dejarnos llenar y tocar por el amor de Dios que se hace tan presente allí. Una mezcla de sentimientos me inundaban horas antes de embarcarme en la experiencia: nervios, miedos, ilusión, esperanza, confianza, etc.

Una vez aterrizados allí, fuimos   a Bubhaneswar un lugar muy pobre, donde nos esperaba Fr. Ajit SSCC con los brazos bien abiertos. Su persona me recuerda al Padre Damián que vivió entre leprosos y ayudó a quién más lo necesitaba. Éste es él; director del centro DSDI (Damien Social Development Institute) quien coordina las 14 escuelas (Tuition Centers) y las diferentes colonias de leprosos que llevan a cabo los SSCC.

Porque sí, aunque no nos lo digan, allí siguen habiendo leprosos. Éstos son expulsados de la sociedad (incluida la familia entera) y la congregación los acoge, les da cobijo y tratamiento para la lepra. Impresiona la gran labor que hace. Ojalá podamos seguir ayudando a tanta gente que lo necesita. Puedo afirmar que he tenido el privilegio de estar allí con los preferidos de Dios, aquellos que la sociedad rechaza.

Hemos visitado las diferentes escuelas, muchas destruidas por el ciclón Fani que arrasó pueblos enteros meses atrás, estando con niños de familias muy pobres que vivían sin nada en aldeas. Me sorprendió saber que solo tienen una comida al día. Hemos estado con ellos bailando, cantando, jugando.. en definitiva, “compartiendo alegría” porque nos han dado mucha. Aunque no lo parezca, ellos tienen mucho más que nosotros. En realidad tienen lo más importante: el Amor. Al final es lo que llena a la persona y la hace superarse día a día.

Allí también hemos tenido la ocasión de estar con familias de leprosos que nos enseñaban orgullosos sus “casas”; lugares sagrados donde familias enteras vivían compartiendo un espacio incluso más pequeño que una habitación de las nuestras. Al descalzarme y entrar por esas puertas tan pequeñas y adentrarme poco a poco en su interior, me di cuenta de lo importante. Realmente me sorprendió cómo vivían y cómo lo hacían con tan poco. Dormían en el suelo, sin cama ni colchón. ¡Cuántas veces nos quejamos de lo que nos falta y qué poco tenemos en cuenta lo que les falta a los demás! Esta vivencia me hace dar sentido a lo realmente importante, cuestionándome el valor que le damos a las cosas.

Finalmente hemos estado haciendo voluntariado con las MC (fundación Madre Teresa) en Calcuta con mujeres y hombres con discapacidad física y mental.

Una vez llegamos a Calcuta lo que más me sorprendió fue la miseria que encuentras mientras caminas por sus calles; personas viviendo en la calle entre escombros, niños solos mendigando, calles anegadas por la lluvia, su olor que tanto la caracteriza… Así pues, Calcuta para mí ha sido una realidad dura e impactante que me ha hecho descubrir otro mundo, haciéndome salir de mi zona de confort.

Esta experiencia ha sido todo un regalo para mí; descubrir las necesidades de los demás y ver en definitiva mi debilidad dando importancia a aquello realmente importante.

Podría decir que ha sido un mes lleno de emociones en las que he descubierto la grandeza humana. Si tuviera que elegir me quedo con las personas, sobre todo con sus miradas, esas que te llenan el corazón y te dicen que sí, que vale la pena estar allí con ellos y por ellos.

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