El covid y nuestros mayores

Desgraciadamente la terrible pandemia se ha llevado a muchos de nuestros mayores. La Congregación de los Sagrados Corazones ha perdido a Jesús Merino, Álvaro de Luxan, Pedro Cerdan, Jesús Castillo, Santiago Ángulo y a Manuel García Ripado. Especialmente querido por la comunidad de Sagrados de Barcelona es el P. Jesús Castillo.

El P. Jesús Castillo al que muchos de vosotros, antiguos alumnos, profesores y padres de familia, habéis conocido durante muchos años en el colegio de Barcelona, falleció el pasado día 7 de enero, en el Hospital de Santiago Apóstol de Miranda de Ebro. 

P. Jesús nació el 29 de enero de 1928 en Villanueva de Teba (Burgos). Ingresó en la Escuela Apostólica de los Sagrados Corazones de Miranda de Ebro (Burgos), de donde pasó a hacer el noviciado en El Escorial (Madrid). Allí hizo su profesión temporal como religioso de los Sagrados Corazones el 12 de octubre de 1946, adoptando el nombre de Víctor, con el que muchos le conocían, aunque años más tarde recuperó el nombre de Jesús. Hace los estudios eclesiásticos en el Escolasticado de los Sagrados Corazones: filosofía en El Escorial y teología en Miranda de Ebro.

El 29 de septiembre de 1951 hace su profesión perpetua en Miranda de Ebro y el 13 de septiembre de 1953 es ordenado sacerdote en El Escorial. Entre los estudios de filosofía y teología, estuvo dos años como profesor en el Colegio de los Sagrados Corazones del barrio de Argüelles, en Madrid.

En 1954 va destinado a la comunidad de Miranda de Ebro y trabaja como profesor en el Colegio de los Sagrados Corazones. En 1968, pasa a Barcelona, para trabajar también en el Colegio de los Sagrados Corazones de la Avenida de Vallvidrera, donde estuvo treinta años. Además de las clases en el colegio, durante esos años se dedicó mucho a la pastoral con los niños y adolescentes, colaborando en la organización de campamentos y actividades deportivas tanto escolares como extraescolares. Organizó uno de los primeros campeonatos de Fútbol Sala nocturno en Barcelona de lo que fue un auténtico pionero, campeonatos que todavía perduran en el colegio.

De esta etapa en el colegio de Barcelona muchos recordamos al P. Jesús acogedor, familiar y cercano. Tenía un don especial para saber si necesitabas ayuda y ahí siempre estaba él. Transmitía la esencia de la Congregación de cercanía, proximidad y hermandad. A muchos de nosotros nos enseñó a querer el colegio y a la Congregación y era como un imán que notabas que te atraía y que te desarrollaba el sentido de pertenencia y de identidad. Pertenencia e identidad que son dos aspectos fundamentales para quienes estamos en el colegio, él lo bordaba.

En septiembre de 1999 va destinado a la comunidad de la Parroquia de San Braulio de Madrid y un año más tarde a la comunidad de Miranda de Ebro, donde ha vivido hasta el día de su muerte.

P. Jesús nos deja el recuerdo de una buena persona y de un buen religioso al que le importaban por encima de todo,  las personas y especialmente los alumnos.

El P. Jesús Castillo ss.cc descansa en la paz del Padre.

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